Trabajadoras sexuales, prostitutas, rameras o, la más común, ‘putas’, son algunas de las denominaciones que, desde el inicio de la humanidad se les ha dado a aquellas mujeres que con la excusa de ofrecer ‘cariño y compañía’, venden sus cuerpos a cambio de unas cuantas monedas.Ellas no nacieron para ser reinas en su hogar sino para ser princesas en las calles. Temerosas de la luz, pero amantes de la noche. Están allí porque alguien o algo así lo quizo. Tal vez Dios. Ese mismo Dios que creó a la mujer para complacer al hombre. El mismo, que a través de sus reglamentos estableció la fidelidad como un mandamiento sólo para las mujeres.
Al parecer, el machismo no fue algo inventado por los mortales, simplemente ya estaba escrito. El hombre que tenga más de una mujer será el “chacho”, pero a la mujer que tenga varios hombres, se le conocerá como la ‘puta’. He aquí un ejemplo claro de desigualdad de género.
Estos son algunos de los lugares de la casa donde las Trabajadoras Sexuales, prestan sus servicios; algunos de estos sitios son aseados y cumplen con toda la reglamentacion de salud necesaria, pero, otros por el contrario son de alto riesgo de enfermedades y demas, que pueden atentar contra la integridad de sus "clientes".



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